Barreras

En los tiempos que corren todo el mundo está preocupado por encontrar una casa adecuada para vivir en ella bien sea comprada o en alquiler. Esta casa que encontremos será la que necesitamos en este momento de nuestra vida. Si más adelante cambian nuestras circunstancias también adaptaremos el lugar donde vivimos, si tenemos familia y no tenemos suficientes habitaciones, si nos trasladan a trabajar a otra provincia, si de repente vemos una casa que nos gusta al lado de la playa o en la montaña… en definitiva un sinfín de posibilidades…

Me gustaría ir un poquito más allá contigo, ¿hacemos una reflexión?

Te has preguntado alguna vez ¿cómo es realmente “tu casa”?
No tu casa exterior, aunque si te fijas bien,
la casa en la que vives es un fiel reflejo
de cómo eres en este momento,
me refiero a tu casa interior, a cómo eres…

Al igual que adaptamos nuestra casa, piso o chalet según las circunstancias, más aún es necesario adaptar cómo somos y cómo nos comportamos en las diferentes situaciones cotidianas.

Desde que nacemos evolucionamos y esta evolución se refleja en todos nuestros cuerpos, cambia nuestro aspecto físico, nuestra mentalidad, las emociones que sentimos y por supuesto también evoluciona nuestra alma.

Cuanto más conscientes somos de estos cambios, más fácilmente conseguimos la adaptación a ellos sin generar traumas. La resistencia al cambio nos hace infelices, inseguros y vamos creando una enorme barrera hacia el mundo exterior, a nuestro parecer para no resultar dañados…

Realmente este muro que ingenuamente pensamos que nos va a proteger, en vez de protección nos genera más daño aún si cabe. Es en realidad un freno a nuestra evolución como personas…

Si nos creamos una coraza para no sufrir, tarde o temprano deberemos derribarla porque es ésta misma coraza la que nos va a aislar del mundo, tanto para lo bueno como para lo malo y nos va a mantener maniatados, no nos va a permitir saborear, disfrutar y aprender de nuestras experiencias, porque cada vez van a ser menores.

Nuestro mundo vivencial se va a reducir con tal de no sufrir, pero cómo es la paradoja, que es este mismo hecho el que incrementa el sufrimiento, los miedos crecen y se multiplican más y más…

Te diré algo, con esta actitud no conseguimos más que bloquearnos nosotros mismos, no creas que son los demás, eres tú mismo el que se ha fabricado ese muro de separación entre tú y tu mundo.

Esta actitud de defensa genera acciones de defensa frente a los demás; hay un refrán que dice: ”el que pega primero pega dos veces”, yo no creo que sea así ¿quieres que lo cambiemos? No será mejor decir ¿el que sufre primero, sufre dos veces? O aún mejor el que ama primero ama dos veces…

Te propongo un juego: el juego de la vida

Elige vivir la vida sin recortes, vive al máximo para que tu evolución sea cada vez mayor y en sintonía con tu propia existencia, no frenes el camino porque el camino está esperándote, por mucho que tu frenes no habrás conseguido más que no avanzar, el camino te espera de todas formas, por lo tanto no haces más que dilatar en el tiempo algo que va a suceder…

De todas formas juega al juego de la vida sin temor a avanzar con confianza, porque TODO, lo que te sucede es BUENO.

Cuando tengas que reír será bueno, cuando tengas que llorar también será bueno, cuando tengas que disfrutar del sufrimiento será bueno porque está ahí para permitirte evolucionar, y seguro que lo siguiente que llega será aún mejor, por lo tanto disfruta de la vida y no te estanques por no sufrir, porque el propio sufrimiento es bueno, amalo, aceptalo y verás que es bueno, porque ya no sufrirás cuando seas consciente de que es un escalón de la vida.

A partir de ahora ama todo aquello que te ocurra porque cuando aceptas y amas estás permitiendo evolucionar a tu alma y creces como persona.

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