Continuamente nos encontramos inmersos en multitud, millones me atrevería a decir, de procesos de cambio. Pero realmente ¿sabemos cómo gestionarlos?
Aquí te expongo una serie de ideas y reflexiones para que te plantees tu nivel de autoconocimiento a día de hoy.
Las personas somos complejas y también a la vez simples por naturaleza. Se trata de conocer cada vez mejor nuestro mecanismo de funcionamiento.
Todo se encuentra tan sumamente enlazado que no podemos diseccionar nuestro yo, como si se tratara de una mesa de operaciones, sin tener en cuenta todo nuestro Ser a nivel holístico. Cuerpo, mente, emociones y espíritu, se entrelazan constantemente, indicando procesos evolutivos a los que prestar atención.
La falta de información son piezas que faltan del puzle. ¿Qué te parece si tomamos la mayor cantidad de datos posibles sobre aquello que nos ocurre?
La siguiente pregunta natural, podría establecerse como ¿cómo recabar todos esos datos necesarios?
Debido a nuestra fácil complejidad, puedo decirte que felizmente, sólo recibimos la información que necesitamos en cada momento.
El cerebro procesa millones de datos, nuestras emociones se encuentran en ebullición y calma constante, nuestro cuerpo vive el impacto de todo ese maremagnun... sin embargo, la sabiduría de la propia vida es tan grande, que todos sus componentes están perfectamente sincronizados. Acaso eres consciente de todas estas fases por las que pasamos? No, sólo y exclusivamente de las necesarias.

El automatismo del inconsciente nos revela la información, sólo para momentos muy preciosos en los que nos es necesario disponer de ella.

La sabiduría se manifiesta conforme se van abriendo puertas y mecanismos de entrada al inconsciente, para uso y disfrute de ella.
Es por este motivo que los seres humanos disponemos de válvulas y puertas de entrada que permiten el acceso a nuestra sabiduría ancestral y que queda revelada sólo y exclusivamente cuando se necesita para nuestra evolución constante.
¿Cómo se revela?
  • Puede revelarse en forma de flashes visuales, imágenes llegan a nuestro cerebro, incluso encadenadas unas con otras en forma de película. En este momento es cuando decimos: "He visto...", "Acabo de ver..." a veces lo tildamos de premoniciones, visiones...
  • Otra forma de revelarse, es en forma de lenguaje, bien hablado, bien escrito, es cuando decimos "Me ha llegado la inspiración y he escrito..." porque realmente vemos el texto escrito y simplemente lo copiamos.
  • Otra forma de emerger de la información es en formato plástico. En forma musical, mediante dibujos, artes plásticas como las obras de arte en cualquiera de sus formatos. Es cuando afirmamos, "He plasmado... cuando estaba conectado/a o inspirado/a..."
  • En forma de certeza, cuando simplemente llega la aseveración de una acción o hecho desde un lugar mayor que nuestra mente, algo mayor que nuestra razón y por supuesto sin ser visceral. La certeza es tal que la no afirmación no existe. Es y Es.

Todos estos flashes y revelaciones inconsciente - consciente, nos ocurren diariamente tanto en nuestro estado de vigilia como en nuestro estado de sueño, lo preocupante es que en muchas ocasiones no les damos la importancia vital que manifiestan.

¿Cuál su propósito entonces?

Permitirnos recibir los datos que necesitamos para definir, proyectar y generar un nuevo proceso de cambio consciente, para el proceso que ya estamos viviendo de forma inconsciente. En definitiva, ser conscientes del proceso activo de cambio en el que estamos inmersos y su superación.
Imagina un juego de supervivencia en una isla desierta. El concursante recibe y se le facilitan ciertos datos para alcanzar su meta y lograr salir de allí. Supongamos que no fuera capaz de acceder a esos datos por considerarlos inútiles... quizás visto así carece de sentido y de lógica, pues bien, en realidad lo hacemos constantemente los seres humanos.
Descartamos gran parte de la información inconsciente que nos llega, precisamente, por pensar que simplemente son pensamientos repetitivos, cansinos, que llegan una y otra vez. Es más los rechazamos tan contundentemente, que generamos multitud de barreras entre nuestro inconsciente y consciente y lo único que conseguimos es resistirnos y frenar el proceso evolutivo personal. Así de sencillo.
Esta información es valiosa, mucho, tanto, que si confiáramos en ella, al menos permitiríamos el proceso de ósmosis, para filtrar y dejar pasar a través de los conductos correspondientes, el curso de la vida.

Nos hemos vuelto tan ignorantes de nosotros mismos/as, que pretendemos parar algo imparable, la propia naturaleza del ser humano. La evolución misma.

Tanta investigación mental, frena los mecanismos propios del Ser. No facilita sino que genera resistencias y barreras mentales y emocionales a quien realmente somos.
Actualmente nos encontramos frenando el propio proceso de vida mismo, cuando en realidad el impulso natural es mayor que nuestras resistencias y desborda, rompe y anula las barreras.
Por lo tanto, ¿qué podemos hacer una vez somos conscientes de que existe este mecanismo de entrada de información?
Parar, respirar, prestar atención, escuchar nuestro interior, bajar la voz exterior, permitir que el proceso suceda simple y naturalmente, disminuir los mecanismos de defensa y de freno.
En resumen, escucharte en toda tu plenitud. Oír tu vida. Encender tu radio y tu telediario interno, aquel que de verdad te trae noticias de ti y para ti.
Aquellos pensamientos recurrentes que vienen y vienen, tienen un mensaje para ti. Son meros mensajeros, cuando entregan la información que traen desde el inconsciente, el proceso y el mecanismo de evolución continua, de otra forma, queda parado hasta su supervisión consciente...

¿Cómo podemos mejorar entonces?

Durante el momento de gestación de un nuevo cambio, existe una fase en la que no vemos la luz, y precisamente este no ver, puede hacer que por cansancio, miedo o falta de fe en nosotros mismos, abortemos el proyecto.
Mi sugerencia profesional, ¡Continúa el proceso hasta nacer a lo nuevo!
Ana Jesús Murillo. Formadora Máster Coach de Aprendizaje Holístico.
Directora Biviendo. 
Experta en Gestión del Cambio.

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