¿Qué es nuestra zona de confort?

La zona de confort es aquella en la que uno se siente en casa, cómodo, con la vida estructurada y en cierta medida con una vida a la que pudiera catalogarse como «estable».

A la zona de confort se llega, después de conseguir un objetivo anhelado, bien un trabajo, bien una familia, bien un logro académico… aquello que nos ha costado algún tiempo conseguir y por fin, podemos disfrutarlo. 

¿Qué ocurre entonces cuando nos acomodamos en ese logro? Sería como disfrutar de un descanso merecido, después del esfuerzo realizado.

¿Qué peligro existe entonces, cuando nos acomodamos durante demasiado tiempo en nuestra zona de confort? Nuestra rutina se hace evidente, nuestra motivación agoniza esperando ser reactivada al marcar un nuevo objetivo. 

El ser humano es un ser variable, dinámico, activo por naturaleza, por lo tanto, necesita estar en continuo movimiento, ser capaz de conseguir nuevos logros, nuevas metas que nos hagan sentir que estamos vivos, momentos en los que compartir vivencias y experiencias, somos en definitiva «seres sociales dinámicos».

¿Cómo saber entonces si nos encontramos en zona de confort o necesitamos un cambio?

El tiempo en zona de confort, es variable para cada persona, por lo tanto, no podemos establecer un límite de mínimos y máximos temporales.

Podemos afirmar que existen tipos de personas que viven de forma muy dinámica, a las que conseguir nuevos retos y marcarse nuevos objetivos se produce de manera natural y espontánea, supone prácticamente su forma y estilo de vida y sin en cambio, a otras personas les cuesta mucho más plantearse nuevos retos y mejoras para sus vidas. 

¿Qué influye entonces en estas diferencias? Influye un factor muy importante como lo es la propia personalidad, pero también otros como la cultura, los hábitos adquiridos y las costumbres. ¿Qué significa esto? que todos podemos modificar nuestros hábitos y nuestras costumbres para mejorar nuestra vida. 

¿Cómo detectar entonces si estamos en zona de confort o queremos plantearnos un nuevo impulso a nuestra vida?

La inteligencia emocional responde muy fácilmente a esta cuestión. Este tiempo no lo podemos medir con el tiempo cronológico sino que nos daremos cuenta de cuánto tiempo ha pasado, según evaluemos nuestras emociones.

Ser consciente y reconocer nuestras propias emociones, es vital para identificar en qué momento nos encontramos.

La lectura emocional, es sentir  cómo nos encontramos, son señales que advierten nuestra necesidad o no de cambio. 

Cuando aparece fácilmente la irritabilidad sin motivo aparente, el aburrimiento, emociones de melancolía, nostalgia, tristeza… y según la intensidad, quizás también momentos de rabia, puede decirse que existen claros motivos que indican que necesitamos un cambio

Es momento entonces de valorar nuestra vida, marcar nuestro grado de satisfacción con el trabajo, con nuestra pareja, con nosotros mismos, con nuestra salud, con nuestras amistades, con nuestro ocio y descanso… en fin una toma de conciencia de mi presente y así de esta forma tener la oportunidad de sentir a través del corazón, qué ocurre en nuestro interior y qué parte de mi vida necesita actualizarse.

Es necesario advertir que todos los seres vivos estamos en continuo cambio, y que es intrínseco a nuestra propia naturaleza, por lo tanto, es algo constante en nuestra vida. Dejemos entonces, que fluyan los cambios, sin resistencias, permitiendo el propio flujo de la vida en nosotros. 

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Si has contestado que necesitas un cambio y no sabes cómo hacerlo, puedo ayudarte, contacta conmigo y comenzamos cuanto antes. 

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