Siente la felicidad

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Tras una meditación intensa para poder encauzar una gran pregunta: ¿Cuál es mi misión en la vida? Parece que algo va encajando en mi interior que necesita salir a la luz. Las piezas del gran puzle se van uniendo unas con otras formando piezas cada vez más grandes y más sólidas.

Me siento feliz, contenta y en paz conmigo misma.

Este mismo estado es el que provoca una constante y continua expresión y comunicación de mi interior hacia el exterior. Noto cada día una conexión y una armonía mayor con la naturaleza y por supuesto espiritual y doy gracias permanentes por ello. Gracias.

Soy un hervidero de ideas, de ideas rápidas por cohesionar y unificar, un estallido y un torbellino de un Ser que necesita y pide expresar de todas las formas conocidas de comunicación,corporal,mental, emocional, de corazón y por supuesto espiritual, y como no bienvenida a las nuevas tecnologías que nos ayudan a llegar a todos los corazones de la humanidad.

Ha nacido para comunicar las reflexiones de una mujer que hasta ahora se sentía acallada, oprimida y frenada por la sociedad en que vivimos y no porque me haya callado a lo largo de mi vida, sino porque aunque yo he hablado y hablado y puedo asegurar que he hablado de palabra, mente, obra y corazón, no era posible comunicarme con el resto de las personas de mi alrededor de la forma en que ahora puedo hacerlo y es a través del corazón.

Mi cuerpo ha estado achacando durante estos años cantidad de malestares sobre todo de tipo emocional, de no entender, de conflicto….

Por mucha riqueza y fortaleza interior que una persona tenga, esta sociedad en la que vivimos termina por arrastrarnos cual terremoto o desastre natural; pero a diferencia de la naturaleza el desastre social lo hemos creado nosotros los humanos, y mi corazón lo dice sumido en la mayor tristeza y el más grande pesar.

Quiero dar gracias a todos los que me han conocido, a los que aún siguen conmigo y a los que un día estuvieron, porque me han ayudado a despertar, a elevar mi conciencia, a fortalecer mi espíritu y a continuar con mi evolución, gracias de todo corazón.

A día de hoy, he comprendido que no tenemos la necesidad de entender sino de Ser y os invito a…

reflexionar sobre todas aquellas preguntas que nos hacemos, ya que deberían conducirnos a un estado de conciencia en el cual se nos permita abrir cada día más, nuestro corazón al amor de Dios.

Mis emociones han estado retenidas como un tapón lo hace con la botella que alberga el más dulce, carismático y sabroso champán.

¿Por qué vivimos con miedo de ver quiénes somos?

¿Cuántas veces has hecho algo que era políticamente correcto frente a los demás pero no correspondía sinceramente a tus sentimientos?

Con este innumerable goteo de preguntas, acoso emocional, publicidad engañosa, cotilleo, hipocresía, envidia y celos ¿qué sociedad crees que tenemos?

Es una sociedad impuesta, maquillada, enmascarada de “amor controlado y celoso”, es una sociedad de dudosa finalidad y de poder infinito sobre las masas, es hora de decir BASTA YA, de manipulación y opresión, hagamos más caso a nuestros corazones y no a una mente que necesita jugar a engañarte para que creas que vas por el buen camino, porque haces lo que hacen todos los demás.

Desde aquí te pido encarecidamente, NO SEAS UNO MÁS, todos somos diferentes y únicos y todos somos necesarios en este gran puzle de la vida.

Cada uno tenemos nuestros potenciales y nuestros valores, y todos ellos son necesarios. No dejes que te tapen, y te pongan la manta del Control, para así poder apretar el botón de la manipulación en el momento que les apetezca.

Todos somos iguales ante Dios pero únicos y diferentes y esa es la grandeza del ser humano. Un humano que alberga el gran amor incondicional e infinito de Dios y que parece que nos avergonzamos de enseñar. Como eso de Dios no “se lleva”, me dedico a ponerme la manta de la sociedad cuando salgo de casa.

¿Cuántos de nosotros no se sienten en concordancia y en armonía cuando llevamos la manta de “humano en sociedad”?

¿Qué pasa cuando nos enfrentamos y somos capaces de comunicar que no estamos conformes con lo que vemos y sentimos?

Las palabras que oímos son tales como: “¿Y tú qué vas a hacer? Si esto es así, la vida es una mierda, la vida es dolor y sufrimiento”

¿Qué nos pasa? ¿Estamos adormecidos a manos de un control superior a nosotros mismos?

No. Ese control somos nosotros. Nosotros somos quienes rechazamos el bienestar inconscientemente.

Ese bienestar es la armonía con la naturaleza y los demás seres vivos. Vivimos acomplejados, pensando que no nos merecemos esa armonía dentro del Universo. Creamos historias que nos dejan anclados en el pasado y que no nos permiten disfrutar de todo aquello que ha sido creado para que vivamos en paz.

Nuestra mente es tan juguetona y retorcida que da la vuelta a la mejor de las situaciones para que pensemos que no ha sido así. Vivimos en la negatividad la mayoría de las veces por temor al sufrimiento y paradójicamente es esa misma actitud la que nos hace ser infelices.

Creamos situaciones para salir a flote de nuestra propia obra de teatro. ¿?. No entiendo nada. ¿No es más fácil, vivir situaciones y disfrutarlas? Reír, cantar, bailar y en definitiva ser felices, que estar constantemente inventando historietas sobre los demás, cotilleos inmundos y haciendo la vida más difícil al que tengo a mi
lado, simplemente por parecer mejor ante los demás y de paso frente a mí mismo, a esa imagen distorsionada que tengo de mí?

Vivimos en una sociedad en la que prevalecen las apariencias, el qué dirán, el poder del dinero y la soberanía del rico frente al pobre, del que dispone de información frente al ignorante.

Gracias a Dios existe otra alternativa cada vez más extendida y es la de vivir en armonía con uno mismo en todos los planos, corporal, mental, emocional y espiritual y así estar alineados con la misma naturaleza.

Os invito a visitar todo aquello que nos rodea y nos ayuda a elevar nuestra conciencia y es la naturaleza; Un Ser aparentemente callado a nuestros oídos corporales pero extremadamente sabio y dotado de una gran comunicación si somos capaces de oír con el corazón.

Cuando oigas silencio y calma ese es el sonido de la gran sabiduría, es el sonido de la Paz y el Equilibrio. Es alguien que no necesita hacerse escuchar sino SER. Y Siendo, es su manera de enseñarnos lo verdaderamente importante, la esencia de la vida.

¿Cuántas veces has oído a un árbol discutir con otro? ¿O a una piedra mirarle mal a otra? Sí claro, ahora estás pensando que como no hablan es muy fácil, ¿no? Te propongo un juego.

El juego de la vida.

Imagina el día de mañana que eres un árbol, trata de ponerte en su lugar. El árbol tiene que buscar luz, energía del sol y agua para subsistir y si te fijas está anclado a la Tierra. Además de eso según las estaciones tiene que hacer brotar las hojas en primavera y hacerlas caer en otoño. ¿Cómo sabe el árbol qué es primavera y qué es otoño? ¿Cómo sabe cuándo hacer brotar su fruto para que el resto de seres vivos podamos beneficiarnos de él? ¿Y la función de la fotosíntesis? Los árboles además son el pulmón de la Tierra en la cual vivimos.

¿Crees ahora que los árboles tienen una vida fácil, desde el punto de vista humano y de nuestra mente? Imagina que los árboles no hicieran su finalidad, su misión en la vida. Si te fijas están para ayudarnos. Y además lo hacen desde el amor infinito con el que fueron creados, sin condiciones, sin miramientos, sin pensamientos…

¿Qué pasa si los humanos no cumplimos la misión que tenemos en la vida? Una pieza del puzle no encaja, choca y crea turbulencias al resto de la naturaleza y el cosmos. ¿Por qué ahora no encaja? Parece que vayamos en contra de toda la belleza de la naturaleza. Parece que necesitamos crear un mundo distinto del que tenemos porque pensamos que algo falla… y si señor algo falla y algo muy importante: la visión del mundo en que vivimos.Nosotros somos los que fallamos con nuestra manera de pensar y de actuar.

Queremos ser mejores, si eso está bien. Pero ¿mejores en qué?, algunos creen que pueden ser más listos que el Mar y los océanos o que la Tierra, y los desafiamos creando continuamente obras como  excavaciones,túneles, contaminación, playas y apartamentos en el mar y nos creemos los dueños y señores del mundo en que vivimos, ¿quién nos dijo que era así? ¿Qué derecho tenemos de hacerlo?

Estamos creando un caos cada vez mayor. Y nos quejamos cada vez que la Naturaleza intenta volver a su armonía, a su ser, a su amor y lo intenta una y otra vez… y así muchas veces y nos manda señales y seguimos haciendo caso omiso, simplemente pensamos en la riqueza desmedida de la que unos pocos se benefician explotando a sus semejantes. Claro, como es de suponer, luego la Tierra intenta hacerse oír, pero no la escuchamos, y de nuevo seguimos a lo nuestro hasta que un día no puede más y explota como una gran olla a presión.

Cuando la Tierra pide lo que necesita, sólo está reclamando lo que es suyo y no por egoísmo sino por todo lo contrario, si ella está bien todo el resto de seres vivos estaremos bien. Pero si ella está mal todos sufriremos sus consecuencias, maremotos, terremotos,inundaciones, etc… y nos quejaremos entonces con razón.

Es entonces cuando nos acordamos de Dios, de ese Dios que pensamos que nos manda todo lo peor para hacernos sufrir… ¡qué lejos de la realidad!

Nosotros somos quienes rechazamos a Dios. Lo rechazamos cuando cuestionamos con nuestra mente todo lo que la vida nos ofrece. Lo rechazamos y al hacerlo rechazamos la naturaleza y a su vez nos rechazamos a nosotros mismos, de ahí nuestro malestar. Si rechazamos a Dios, estamos rechazando nuestra condición propia de ser vivo, ¿No es incongruente? Nos estamos rechazando también a nosotros mismos como parte de esa creación y como parte de la naturaleza.

Te invito a reflexionar sobre cómo te sientes, tanto interior como exteriormente. Te espero unos minutos.

¿Crees que eres feliz? ¿Qué idea tienes de la felicidad? Quizás seas de esos que piensa que la felicidad no existe… Pues te diré, la felicidad no hay que buscarla, es más simple que todo eso, la felicidad ES.

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