Vivir con el corazón

Vivir con el corazón, es vivir más allá de la razón de la mente, es vivir con la intensidad del amor. Intensidad sí, porque el amor agrupa inmensidad de cualidades. El amor es fuerza, es cariño, es libertad, es crecimiento, conocimiento y sabiduría, es inteligencia emocional, compañerismo, apertura, vocación hacia el otro y hacia uno mismo, compasión, perdón, paz, serenidad, gracia divina, unión… no existen suficientes palabras para definirlo, te invito a reflexionar…

Vivir con el corazón, es vivir en armonía con uno mismo, plantearnos y responder a preguntas tales como ¿quién soy?, ¿qué es lo que quiero? o ¿cómo soy?

Este momento de apertura hacia una nueva conciencia, nos permite detenernos para lograr un mayor acercamiento a nosotros mismos. Resulta casi incongruente, ¿no es cierto?  «Lo complicado nos resulta fácil, pero lo fácil pasa desapercibido por la obviedad del mismo»  Una vez lograda la armonía interna, se produce una visión diferente del entorno que nos rodea.   La comunicación resulta ser un poco más fácil, aquella situación que nos traía de cabeza, ahora se convierte en algo casi risible, y en definitiva hemos conseguido cambiar nuestra vida, porque hemos conseguido verla desde otro punto de vista. Algo tan sencillo como ver la vida de forma positiva.  Esto es algo que siempre hemos oído, pero el gran obstáculo para conseguirlo es el pensar que no resulta fácil, algo que podemos denominar «creencia limitadora».

Todos nacemos con una serie de valores y talentos que a lo largo de la vida se potencian e incluso se van descubriendo poquito a poco, pues la experiencia de vivir es la que nos va guiando por nuestro camino de descubrir.  ¿Qué mejor que explorar en nosotros mismos y descubrir de nuevo la vida?, aquello que siempre estuvo ahí, ahora brilla con una nueva intensidad de color, todo aquello que nos acompaña cobra de nuevo vida, ya que en muchas ocasiones, la niebla de la duda y el temor no nos deja sentir nuestra realidad.   Vivimos en un mundo cada vez más competitivo, pero yo me preguntó ¿en qué? y sobre todo ¿para qué sirve que pasemos por alto la verdadera belleza del Universo, buscando un Universo alternativo?

La vida es lo suficientemente bella como para tener que inventar nuevas realidades

¿no te parece? Acabo de verte una pequeña mueca en la cara,¿eres de los que piensan en la injusticia, en la maldad, la violencia y el sufrimiento?  Te diré una cosa, tienes un velo de «miedo social colectivo»; no te extrañe, este sentimiento es el que nos tiene paralizados y limitados, bien por nuestras propias experiencias o bien por las de los demás.  Te invito a un momento de reflexión, ¿te gustaría vivir de otro modo? con una mayor libertad emocional, con una mayor apertura y comunicación con los demás?  Si has contestado que sí, acabas de dar un gran paso en tu vida. Ya nada será igual. Todo mejorará.

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